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domingo, 15 de marzo de 2015

Crean unos huevos con olor a cítrico modificando la dieta de las gallinas

Un productor de la región de Shikoku (Japón) ha desarrollado unos huevos con aroma a yuzu, un cítrico típico del país nipón, muy utilizado en su gastronomía. El aspecto de este fruto es una mezcla entre el limón y la naranja y su sabor es una combinación del melón y la mandarina.
                                                           
Los huevos han sido bautizados como “yuzu tama”, la abreviatura de "yuzu tamago", que significa en japonés huevos de yuzu y han sido obtenidos alimentando a las gallinas de Yamasaki Farms con la corteza del yuzu, col rizada y semillas de sésamo, por lo que no contienen aditivos químicos. 

Su aspecto exterior es el de un huevo normal, pero tienen un aroma diferente, incluso antes de romper la cáscara. Cuando esta se rompe, su aroma es igual al del fruto y si se mastica, el gusto también se ve influenciado aunque el sabor del yuzu no es tan potente como su olor. El aroma y el sabor cítrico también se conservan t
ras la fritura.

                                                              

Fuente en inglés para ampliar información.

viernes, 6 de marzo de 2015

Devuelven a su estructura nativa a una proteína de la clara de huevo tras calentarla durante 20 minutos a 90ºC

Investigadores de la Universidad de California en Invine (UCI) y de la Universidad de Australia Occidental (UWA) han descubierto la manera de devolver a su estructura nativa a la lisozima, una proteína de la clara de huevo, una vez esta se ha calentado durante 20 minutos a 90ºC. 

El investigador Gregory Weiss describe que para recuperar el estado original de la lisozima, se separó la clara de la yema, se calentó la clara durante 20 minutos a 90ºC y se disolvió en urea. En ese momento, los fragmentos de proteínas estaban enredados en masas inutilizables, por lo que los científicos emplearon un dispositivo diseñado por el laboratorio de Colin Raston, en la Universidad Flinders de Australia del Sur, para separar las proteínas enredadas por energía mecánica (girando la solución a altas velocidades), de manera que pudiesen volver a plegarse en su forma adecuada. Posteriormente se purificó la lisozima y se comprobó que había recuperado su funcionalidad. 

La idea del proyecto era combatir las dificultades que surgen cuando las proteínas se pliegan incorrectamente y obligan a los científicos a utilizar métodos que requieren mucho tiempo, de días a semanas, para desenredar las proteínas mal plegadas o métodos costosos para asegurar previamente que las proteínas no se vayan a enredar. Utilizando este aparato se reduce el tiempo a minutos.

Los resultados han sido publicados en la revista ChemBioChem y se cree que su utilización podría abaratar los tratamientos contra el cáncer, la producción de alimentos como el queso y otros segmentos de la industria biotecnológica.

El proyecto ha sido financiado por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales (NIGMS) de EEUU y el Consejo de Investigación Australiano


                                      


Fuente de la Universidad de California en Invine (UCI) para ampliar información.
Fuente en español para ampliar información.